Compromiso con la Archivística: dos diccionarios para los nuevos tiempos

Alejandro MartínBlog0 Comentarios

Cuando se publica un libro en el que se recogen y explican de forma ordenada las voces de una ciencia, estamos siendo testigos del nivel científico que dicha ciencia ha alcanzado en una sociedad, y en esta ocasión, concretamente, en nuestra comunidad profesional de archiveros de España.

Fue a lo largo del año 2011 cuando vieron la luz sendos diccionarios archivísticos, elaborados por dos autoridades nacionales sobre la materia, como son la Dra. Antonia Heredia Herrera y el Dr. José Ramón Cruz Mundet, de reconocidas trayectorias profesionales, que han dejado en su haber una extensa producción científica. Como ya dije, estos diccionarios vienen a completar sus prolijas aportaciones a la Archivística, como un complemento idóneo a los manuales que han publicado, siendo ya el de Cruz Mundet (en constante actualización) un básico, un referente, para los archiveros de lengua española.

Ambos diccionarios vinieron a cubrir un espacio que desde hacía tiempo se venía haciendo necesario e imprescindible en nuestra ciencia, la normalización de la terminología empleada para la comunicación. Y es que toda ciencia estructura su conocimiento y se expresa a través de la dotación de un lenguaje científico y un vocabulario propio que le permita precisar, definir y comunicar los conceptos que forman su conocimiento. Y esto es lo que se ha ido construyendo y concretando a lo largo de la últimas décadas, en especial con la abundante obra científica y divulgativa de los últimos 20 años, con la incorporación de publicaciones especializadas como las que ofrece la editorial Trea, o las revistas y monografías científicas de las distintas asociaciones archivística que han ido surgiendo con el tiempo (Tabula, de los compañeros de Castilla y León, nuestras publicaciones de Asarca Forma…) y que se han ido sumando a la labor que viene realizando ANABAD con su Boletín, sin dejar al menos de mencionar el esfuerzo de las instituciones archivísticas de nuestro país, así como la Administración tocante en la materia, para promover y contribuir en la producción científica, cuando los medios y recursos así se lo permitían.

Por tanto, toda esta bibliografía especializada disponible, junto a las normas que han ido apareciendo, traduciéndose e implementándose en los sistemas archivísticos del país, han generado una amplia terminología, fruto de la madurez de nuestra ciencia, pero con una urgente necesidad de normalización. Y ésta es la realidad a la que se aproximan estos dos diccionarios.

La obra de Antonia Heredia, editada por la Consejería de Cultural de la Junta de Andalucía, la tituló Lenguaje y vocabulario archivísticos: algo más que un diccionario, y es verdad, es algo más que un diccionario al uso, es una obra de profundo análisis y reflexión archivística, de la selección cuidadosa que mejor precise y defina el concepto tratado. Las 335 voces que recoge esta obra es, además, la coronación del legado científico que Heredia Herrera nos hace tras más de 50 años de profesión al más alto nivel.

La principal singularidad de este diccionario, respecto a la de Cruz Mundet, es que los términos están “relacionados” con otros con los que poseen vínculo, de tal manera que se crea un mapa conceptual de las relaciones entre los términos que obedece a la contextualización archivística de los mismos, y por tanto, de la interacción entre los conceptos que representan.

Junto con este principal aporte, será la “ejemplificación” de las voces y el campo de las “observaciones” (donde la autora acotará, reflexionará y contextualizará el término y sus usos) los que diferencien y enriquezcan esta aportación.

No en vano, una vez leído el pulcro y meritorio prólogo de Alfonso Díaz y la aleccionadora introducción de Heredia, a la par que la consulta y lectura de las diversas voces, uno llega a la conclusión que en verdad está ante un Manual de Archivística encubierto, como así llega a reconocer la autora que pudiera decirse de esta obra.

El trabajo de Cruz Mundet es fruto de un proyecto de investigación (2004-2008) que dirigió, donde destacó la doctora en filología hispánica Carmen Díez Carrera, que igualmente dirigió el proyecto desde 2006, y que se realizó conforme a criterios científicos terminológicos y terminográficos.

Titulado Diccionario de Archivística, editado por Alianza editorial, recoge algo más de 500 voces seleccionadas de una base de datos, con términos, conceptos y referencias contextuales de más de 4.000 voces. Es la primera experiencia rigurosa destinada a instrumento de consulta, en la que se ofrece una terminología normalizada exclusivamente del área de conocimiento de la Archivística.

La obra profundiza en recoger y definir el mayor número de acepciones que pueda tener un término, como las veinticinco que definen Archivo. La otra principal contribución es ofrecer la equivalencia de las voces a otras lenguas extranjeras (inglés, francés, alemán y portugués) y peninsulares (catalán, euskera y gallego)

En conclusión, sobra decir que ambas obras son de recomendable adquisición. La de Antonia Heredia Herrera es fruto de la reflexión teórica, conceptual y práctica que ofrece la dilatada trayectoria profesional, así como la experiencia docente de la que fue su laboratorio la UNIA.

La obra de José Ramón Cruz Mundet es resultado de un proyecto de investigación y una aportación amplia de voces referidas al área de conocimiento de la Archivística. Su formato de bolsillo y las equivalencias de los términos en otras lenguas lo hacen una obra de rápida y fácil consulta.

Dos diccionarios que demuestran el nivel de la Archivística en nuestro país, y del compromiso de estos compañeros con su ciencia y profesión.

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