Coffee break: charlamos con Laureano de Macedo

Belén Lorenzo FranciscoBlog0 Comentarios

Nuestro blog viaja hasta Portugal, a la vecina isla de Madeira, para conversar con Laureano de Macedo, archivero de la Secretaría Regional del Plano y Finanzas del Gobierno Regional de Madeira.

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¿Cuál fue tu primer acercamiento a un archivo?

Mi primer contacto fue a los 15 años de edad, cuando visité el Archivo Regional de Madeira (antiguamente, en el Palacio de San Pedro, Funchal). Recuerdo cómo los usuarios (profesorado de la Universidad de Madeira y curiosos mayores que yo) me miraban de reojo cuando intentaba leer los registros de bautismos del siglo XVIII (¡sin conocimientos de paleografía!). Pero sólo a los 29 años me convertí en archivero al finalizar los estudios en la Universidad de Lisboa.

¿Qué es para ti un documento?

Para mí, un documento es un objeto que contiene información que se pueda describir (objeto museológico, bibliográfico o archivístico). El documento de archivo es, independientemente de su materialidad, un testimonio inequívoco de un hecho concreto, fidedigno, auténtico, verificable, inteligible, orgánico, único, producto de una actividad de una persona jurídica (singular o colectiva).

¿Qué destacarías del sistema de archivo de la Secretaría Regional del Plano y Finanzas del Gobierno Regional de Madeira?

El sistema regional de archivos empezó hace pocos años, concretamente en 1998, cuando el Archivo Regional de Madeira se convirtió en el órgano coordinador del sistema de archivos de la Región Autónoma de Madeira. En aquel momento no había reglamentos y las condiciones de muchos fondos era mala, quedándose en la periferia de los centros de decisión, sin prácticas de identificación de los bienes archivísticos. Las políticas de valoración de información archivística sólo fueron creadas entre 1999 y 2004, y actualmente son uno de los principales motores del sistema regional de archivos. Aunque sea un archipiélago muy pequeño, el archivo definitivo público –el Archivo Regional de Madeira– concentra toda la documentación/información de la administración pública (local, regional y central del Estado) y privada (con excepciones, por ejemplo, la Diócesis de Funchal), de manera que las instituciones del Gobierno Regional de Madeira sólo poseen archivos de trámite y archivos centrales, en muchos casos, sin archiveros. En la Secretaria Regional del Plano y Finanzas encontré muchos fondos de instituciones extintas que no se adecuaban funcionalmente a las necesidades de información de los servicios que los custodiaban. Después de reconstituidos y valorados, se conservan en el Archivo Regional de Madeira y son accesibles a los usuarios. Las principales áreas funcionales de los archivos de la Secretaría Regional del Plano y Finanzas son la gestión financiera, fiscal, presupuestaria, tesorería, inspección financiera, estadística y registro internacional de buques, con aproximadamente 14 km lineales de documentación que comprende desde los inicios del régimen autonómico en Madeira (1976) hasta hoy, pero muy dispersos en varios depósitos. Uno de los planteamientos más difíciles en mi servicio es garantizar que la gestión de los archivos debe orientarse para la accountability, como mecanismo preventivo contra la corrupción.

¿En qué consiste tu labor?

Mi labor en la Secretaría Regional del Plano y Finanzas es concebir instrumentos de gestión de información y de recuperación de información archivística (sistemas de clasificación de información, elaboración de procedimientos administrativos para la gestión documental y su asesoramiento, supervisión de los procedimientos de valoración de información, establecimiento de una interfaz con el Archivo Regional de Madeira y control de los recursos informacionales de archivo). En muchos casos, tuve que partir de cero. El universo digital es lo que más me preocupa en este momento, porque hay que dialogar con los profesionales de la informática cuestiones como preservación digital, implementación de normas y requisitos de metadatos para la administración pública, seguridad de información (que muchas veces no incorporan preocupaciones archivísticas) y almacenamiento de big data. Desgraciadamente hay una cultura en la administración pública portuguesa que pone a los archiveros como guardianes del papel y no como profesionales que conciben y gestionan sistemas de información para archivos. En este momento estoy trabajando en un proyecto de minería de datos de correo electrónico para prospección de padrones de metadatos técnicos y de padrones semánticos para su valoración y conservación. Se podría decir que soy un “archivero-partero”, en el sentido de que ayudo al nacimiento de los documentos o de la información. 

¿Qué hace un archivero en las horas en las que no está en el archivo?

Participo asiduamente en el grupo de trabajo en gestión de documentos de archivo de la Asociación Portuguesa de Bibliotecarios, Archiveros y Documentalistas (APBAD). Mi deseo es conocer los archivos de la Macaronesia y sus profesionales, y mantener una buena red de amistad profesional, gracias a ASARCA.

Cuando estoy de vacaciones, me gusta mucho viajar, pero es obligatorio descubrir un archivo o una biblioteca en la localidad y visitarlo. Es obligatorio para mí. Este verano (septiembre de 2014) visité el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, el Archivo Histórico Diocesano de la Diócesis de Canarias y el Museo Canario. En una palabra: ¡encantado!

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

Sólo somos archiveros por vocación, convirtiéndose en un sacerdocio para toda la vida, contando con pocos recursos para gestionar tan gran cantidad de información. También me gusta comparar los archiveros con los directores de las orquestas sinfónicas… Sin ellos cada uno toca “su música” y descoordinadamente. Si los archivos son, más que lugares de memoria, los baluartes insustituibles de la democracia y de los derechos de los ciudadanos, mi responsabilidad como archivero es garantizar el derecho de acceso a la información y preservar sus cualidades de autenticidad y unicidad del universo informacional que trabajo.

¡Muchas gracias, Belén!

Al contrario: gracias a ti.

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