El vigilante de los documentos

Diana C. Ramos JorgeTenerife0 Comentarios

El archivo municipal de Santa Cruz de Tenerife guarda en sus 300 metros cuadrados documentos desde el siglo XVII. El más antiguos de ellos es una copia de la Real Cédula para que los alcaldes mayores del lugar de Garachico conozcan hasta 100 ducados por causas, que data de 1608. El vigilante de este y el resto de documentos, desde hace cuatro años, es Carlos Hernández Bento.

Natural de La Gomera, Hernández Bento llegó a Tenerife hace unos 20 años para estudiar Historia del Arte y Derecho. “La profesión de archivero me interesó desde que estudié Historia”, destaca. Sus inicios en este campo fueron en el Archivo Histórico Diocesano de Tenerife y ya lleva más de 10 años dedicado a esta profesión. También ha sido ayudante en el archivo de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y archivero responsable de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial.

En el archivo de Santa Cruz, Hernández Bento custodia desde actas de los plenos, hasta padrones municipales y expedientes de obras. De estos últimos resalta que “son muy interesantes hasta para personas que no han estado cerca de este tipo de documentación, ya que son muy ricos visualmente”.

Así, los documentos que se encuentran en este archivo son los que se producen en el propio Ayuntamiento. Sin embargo hay una colección curiosa, externa al Consistorio. Se trata de la donación que hizo un hombre que trabajó entre 1928 y 1969 en el Teatro Guimerá y que recopiló todos los programas de las obras que se reprodujeron durante ese periodo.

La cifra total de documentos que se encuentran a cargo de Hernández Bento es incalculable. “Solo colocando las cajas una detrás de otra se podrían recorrer unos cuatro kilómetros”, afirma.

Aparte de custodiar los documentos, Carlos Hernández Bento es también la persona que se encarga de llevar la modernidad a sus instalaciones. Así, el año pasado ya comenzó la digitalización de los padrones y las actas de los plenos. En concreto, se logró pasar a formato digital los padrones hasta el año 1864 y las actas de los plenos hasta 1846.

Su meta para este año es completar la segunda fase, que consistirá en digitalizar los padrones hasta 1901 y los plenos hasta 1995.

Además de todo esto, también ha sido el encargado de promover algunas mejoras para el archivo. Así, este año espera que se puedan arreglar las instalaciones y dividir el centro en tres estancias diferenciadas: un pequeño despacho donde atender las llamadas, los depósitos de los documentos y la sala de consulta.

Aparte de estos propósitos, Hernández Bento verá este mes reconocido su trabajo. Así, uno de los artículos que realizó para un curso de Heráldica, que realizó por la UNED (Universidad a Distancia), se publicará en la revista madrileña Hidalguía.

Los Echevarría en La Gomera: retrato genealógico y heráldico es el nombre de la publicación que sus profesores quisieron premiar de una manera especial. “Los profesores pensaron que era el mejor trabajo del curso y que su valor era superior al de una tarea académica. Así que, como solo podían calificarlo como apto o no apto, decidieron que tenían que publicarlo”, cuenta. Así, en la edición de este mes, su obra podrá leerse a nivel internacional.

Faceta literaria

Pero no solo esto, en 2010 comenzó, casi por casualidad, una nueva profesión de la que hace tan solo unos meses ha visto publicado sus conclusiones. 1743 La Royal Navy en Canarias. La derrota de Charles Windham en La Gomera y otras acciones en el Archipiélago es el nombre de su obra que tardó tres años en elaborar.

“Una profesora me preguntó por qué eran rojas las banderas del mural sobre la contienda con los invasores ingleses, que se encuentra la iglesia de la Asunción, en San Sebastián de La Gomera”, recuerda Hernández. En ese momento, el archivero comenzó su particular investigación para saldar esa duda y fue encontrando información sobre esa batalla, de la que solo tenía el nombre del capitán: Charles Windham. Tras todo esto surgió el libro, que resume como “un trabajo de investigación histórica”.

De esta obra, su autor destaca que “a pesar de que se centra en La Gomera, porque es donde se sucedieron los hechos más violentos, los barcos de los británicos recorrieron todas las Islas”. Además, remarca que “en Santa Cruz se llegaron a hacer negociaciones sobre prisioneros”. Una de las curiosidades del libro y un homenaje a la vez a la fecha de la contienda es que ha tomado como primera y última palabra de la obra precisamente un año, el de 1743.

De estos dos trabajos que Carlos Hernández Bento compagina en la actualidad afirma que están muy unidos. “Yo encuentro una relación muy particular entre escribir libros históricos y trabajar en el archivo. Ser archivero me ayuda a ser historiador y al revés”, asegura. Su próximo reto profesional es poder publicar otro libro, del que ya ha comenzado los trabajos, aunque no adelanta nada por temor a que si lo hace, no lo llegue a ver publicado.

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